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Historia del humor gráfico argentino
A partir de la segunda mitad del siglo XIX la evolución del género puede tomarse aisladamente en cada país desarrollado partiendo de todos los antecedentes enunciados hasta ahora. Argentina no es una excepción, y si bien no puede determinarse con precisión la primer caricatura moderna nacional, la aparición de la primera revista de humor político nacional puede considerarse como un inequívoco punto de partida. El 24 de Mayo de 1863 sale a la venta el primer número de "El Mosquito"; que además de ser pionera posee, con treinta años y 1.580 ediciones, el record de duración entre sus compañeras del género. En la revista se destacaban las caricaturas de Meyer y los dibujos del francés Henri Stein (con el seudónimo de Monet); así como también lo hacían Ramón Columba, el Mono Taborda, Aurelio Giménez y Mario Zavattaro (ambos trabajarían después en Caras y Caretas) y Francisco Redondo.
Otro inmigrante, el español Eduardo Sojo, inagura en 1884 la revista "Don Quijote" que fue la primera en hacer notar su trascendencia en la historia nacional. La misma ha definido el humor como "un arma poderosa"; en concordancia con lo que dijo el fundador del partido radical Leandro N. Alem.
El fin de la hegemonía de Don Quijote coincidió precisamente con la aparición de "Caras y Caretas" en 1898.
El principal dibujante en sus comienzos fue el español Manuel Mayo, quien firmaba con el seudónimo de "Heráclito". El cierre de Don Quijote colaboró con el suceso absoluto de la revista ya que muchos de sus dibujantes pasaron a esta nueva publicación que no tardó en alcanzar tiradas superiores a los 100.000 ejemplares. Por sus páginas desfilaron artistas ya consagrados del humor gráfico nacional, como: Cao, Gimenez, Zavattaro, Redondo, Cándido Villalobos, Julio Málaga Grenet, Víctor Valdivia, Federico Ribas (Mirko), Nicanor Álvarez Díaz (Alejandro Sirio), Ramón Columba (quien comenzó a destacarse a partir de una caricatura donde asociaba al conservador Marcelino Ugarte con el criminal Santos Godino, el "petiso orejudo"), Juan Carlos Alonso, Juan Carlos Huergo, Ramón Caballé, Hermenegildo Sabat (abuelo del artista homónimo de Clarín) y el mismo Mayol; además de prestigiosos escritores como Miguel Cané, Joaquín V. González, Leopoldo Lugones, Horacio Quiroga, Manuel Gálvez, Pedro Juan Vignale, Federico Leal, Del Valle Inclán, Banchs, Roberto Payró, Rodó y el mismo Fray Mocho. Con semejantes nombres no sorprende que haya mantenido tanta vigencia hasta 1939.
Como si no le alcanzara haber acaparado semejante porción de la historia del humor gráfico, Caras y Careta se adjudica el primer personaje de la historieta nacional: Don Goyo Sarrasqueta y Obes.
En 1904 apareció otra publicación de Eustaquio Pellicer: PBT, revista en un innovador formato de 13 por 23 centímetros que pretendía ser un "semanario infantil ilustrado para niños de 6 a 80 años"; cuyas fotos e ilustraciones con epígrafes escritos en verso que retrataban mejor que nadie las costumbres de la época.
Si existe alguna publicación que puede competir con Caras y Caretas en cuanto al protagonismo en la historia del humor gráfico es el diario "Crítica". Como afirma Germán Cáceres en su libro "Orígenes de la historieta argentina": "A fines de los `20 Natalio Botana, el director de `Crítica´, inicia una renovación en el periodismo argentino que permite también dar un salto cualitativo en la evolución de la historieta. (…) En Crítica se publicó la primera historieta argentina seria, "El Tigre de los Llanos" (1929), y su responsable sería Raúl Ramauge. Narraba la vida de Facundo Quiroga sin utilizar globos y recurría a extensos textos explicativos".
En la década siguiente aparecen dos dibujantes que harían escuela y formarían a muchos de los humoristas gráficos que más tarde protagonizarían la historia del género: Lino Palacio (también conocido como "Flax") y Dante Quinterno (creador de Patoruzú y su familia). El primero, quien se hizo famoso por sus tapas para la revista Billiken, fue el creador de la mítica revista "Don Fulgencio" y otras tantas publicaciones de las numerosas que aparecieron en la época como "Avivato", "Ramona" y "Tarrino". Junto al él se formaron, entre otros, su hijo Jorge ("Faruk") y los aún vigentes Felipe Miguel Ángel Dobal (el humorista de mayor vigencia en Clarín y La Razón) y Juan Carlos Columbres ("Landrú"). El segundo se impuso con el impacto de su trazo y personajes míticos como Patoruzú, Isidoro Cañones y las correrías de estos dos cuando eran pequeños con "Patoruzito". Este período se caracterizó por una inundación de revistas de humor gráfico sin demasiada ideología política e inspirada principalmente por el humor europeo traído por artistas inmigrantes.
En la década del ´50aAparecen las revistas "Hora Cero" y "Frontera"; y con ellas una figura emblemática del género: Héctor Germán Oesterheld, creador de personajes como "Mort Cinder", "Sherlock Time", "Ernie Pike" y el famosísimo "El Eternauta".
El 20 de Agosto de 1957 Landrú inagura la revista "Tía Vicenta", que se caracterizó por volver al humor político, haciendo numerosas violaciones al decreto 4161. La revista fue un éxito rotundo: arrancó con una tirada de 50.000 ejemplares que en poco tiempo logró duplicar. En la plantilla de Tía Vicenta hizo su aparición un joven Quino, entre otros tantos humoristas como Faruk, Juan Fresán, Carlos del Peral, Miguel Brascó, Norberto Firpo ("Ácido Nítrico"), Armando Chulak, Tito Botana ("Jaimote Botanilla") y su sobrino Copi.
El 23 de Febrero de 1958 hay nuevas elecciones presidenciales, en las que triunfa Arturo Frondizi Durante su mandato, los militares lo amenazaron con cuarenta y cuatro intentos de golpe de estado pero el presidente no cedió a renunciar. Esta situación fue comidilla constante de los artistas de Tía Vicenta, quienes retrataban a Frondizi como una jirafa o un cisne debido a su largo cuello. Esta caricaturización se caracterizó por ser una parodia de su fisonomía más que una alusión a las características de dichos animales. Años más tarde, Landrú denunció haber sido presionado por allegados a ese gobierno para que no dibuje al presidente con la nariz tan larga. Finalmente el 30 de Mayo de 1962 es depuesto y puesto en prisión en la isla Martín García. Su lugar lo ocupó el presidente provisional del Senado José María Guido, ya que el vicepresidente Alejandro Gómez había renunciado.
Este tipo de caracterizaciones determinaron también el final de Tía Vicenta. En la tapa del número posterior a la llegada al poder del General Onganía, Landrú lo dibujó como una morsa (por su parecido físico, debido a su calva y a su frondoso bigote) y a dos morsas celebrando: "¡Al fin tenemos un gobierno como Dios manda!". La revista fue clausurada por "falta de respeto hacia la autoridad y la investidura jerárquica"; y ni siquiera el diario "El Mundo" en el cual la misma salía como suplemento los domingos se animó a condenar esta medida. El 31 de Julio Landrú comienza un nuevo suplemento llamado "María Belén" en el cual quedó evidenciada la censura al humor político del período.
La década del ´70 trae consigo varios aspectos que resultarían trascendentales en la historia del género. Uno de ellos es la aparición en 1972 de la revista cordobesa "Hortensia"; un verdadero hito del humor gráfico nacional.
Hortensia agrupaba en su plantilla a los más destacados dibujantes del interior y la trascendencia que tuvo marcaron la aceptación del humor provinciano (especialmente el cordobés) en Buenos Aires. En ella se dieron a conocer, entre otros: Roberto Fontanarrosa, Carlos Loisteau ("Caloi"), Bróccoli, Amengual, Cristóbal Reinoso ("Crist") y Alberto Cognini (ambos fueron los fundadores de la revista), Ian, Manuel Peirotti ("Peiró"), Hermenegildo Sabat, Martino y el "Sapo" Cativa. Cognini fue su director hasta que falleció en 1983. Hasta su desaparición en 1989, Hortensia superó los 250 números y llegó a editar tiradas superiores a los 100.000 ejemplares. En sus páginas hicieron su debut los dos personajes más célebres del "Negro" Fontanarrosa: Inodoro Pereyra y Boogie "el aceitoso". Además de este detalle, el mayor mérito de esta publicación fue catapultar a los artistas que marcarían una época en el diario "Clarín".
Precisamente en 1973 Clarín rediseña su contratapa y contrata a varios dibujantes argentinos. Hasta ese entonces solamente se publicaba la tira "De la crónica diaria" de Dobal (la cual se publicó durante 44 años hasta el 2003); además de algunas tiras extranjeras. A partir de entonces, el diario de mayor tirada de nuestro país se convirtió en un referente ineludible del humor gráfico nacional: "Supongo que es un referente porque invento esa pagina con temas del país, antes de CLARIN los diarios tenían muchas tiras extranjeras que pintaban costumbres que no nos correspondían", afirma Crist. Desde entonces, Clarín fue cuna de prestigiosos artistas como Caloi, Quino (éste únicamente en la revista dominical), Fernando Sendra, Fontanarrosa, Ian, Crist, el mismo Dobal, Horacio Altuna, Jorge Guinzburg, Tabaré, García Blanco, Carlos Trillo y Langer, entre otros; además de personajes emblemáticos de nuestra fauna caricaturesca como Clemente, Inodoro Pereyra, Matías, Diógenes y el linyera, El loco Chávez, El Negro Blanco y El Nene Montanaro.
Una año antes, en 1972, aparece la revista "Satiricón" que cambió la forma de hacer humor gráfico, inspirada por publicaciones extranjeras un tanto amarillistas como lo eran Mad, Bang, Nacional Lampoon y Pardon. Satiricón criticaba la actualidad desde el humor y una perspectiva bastante contundente; apoyándose en un equipo verdaderamente multidisciplinario, conformado por dibujantes, humoristas y periodistas. El director de la revista era Oskar Blotta, a quien, según cuentan sus allegados, sus redactores eran los encargados de ponerle límites y no al revés. Sus socios eran Andrés Cascioli, Carlos Blotta y Pedro Ferrantelli. Formaron parte del equipo Carlos Ulanovsky, Mario Mactas, Viviana Gómez, Alicia Galloti, Alejandro Dolina, Jorge Guinzburg, Dante Panzeri, Fontanarrosa, Crist, Carlos Trillo, Carlos Abrevaya y Ricardo Parrota.
En 1976 comienza la dictadura militar más feroz de la historia argentina y el humor gráfico, como sucedió cada vez que se carecía de democracia, sufrió en sus contenidos. Pero a diferencia de otros períodos, los artistas ya estaban acostumbrados a las vueltas de la censura; y es entonces donde el género aprovechó en su esplendor todos los recursos estilísticos que se habían desarrollado con los años para intentar transmitir, sin alusiones directas y recurriendo a un poder de síntesis superfluo, el espíritu del pueblo argentino.
En 1978, en plena dictadura y poco después de comenzado el mundial, aparece una nueva revista mensual que lograría tener un éxito inusual para le época: "Humor", dirigida por Andrés Cascioli; uno de los creadores de Satiricón. El primer número vendió la mitad de los 40.000 ejemplares que se editaron. El gobierno militar que pretendía evitar la aparición de revistas sobre humor de actualidad (como Satiricón, Mengano y Chaupinela) sólo pudo calificarla como "de exhibición limitada".
Muchos de los integrantes de su plantilla habían trabajado con Cascioli en Satiricón. La misma estaba compuesta por los dibujantes Grondona White, Tabaré, Tomás Sanz, Ceo, Fati, Nine, Fortín, Izquierdo Brown, Altuna, Maicas y los periodistas Alejandro Dolina, Jorge Guinzburg, Aquiles Fabregat, Pacho O´Donnell, José Pablo Feinmann, Aída Bortnik, Carlos Abrevaya, Santiago Kovadloff, Luis Gregorich, Luis Frontera, Osvaldo Soriano, Jorge Sábato y Enrique Vázquez. Al año ya alcanzaba tiradas de 60.000 ejemplares y pasó a se quincenal. Con el transcurso del tiempo se fue soltando en su expresiva, convirtiéndose en un portavoz significativo del espíritu social que a través de la revista sentía que podía expresarse. La liberación absoluta se logró a partir de 1983 con la vuelta a la democracia, donde la revista desarrolló sus mejores contenidos; pero sin contar ya con tantos lectores.
Tras la democracia, la diversidad de artistas que publican sus tiras es tan grande como la de los medios que les otorgan espacio para su expresión y los lectores de cada uno de éstos. Un fiel exponente de ello es Miguel Repiso ("Rep") en el diario Página/12, primero con "Gaspar, el revolú" y actualmente con "El Niño Azul".
Otro aspecto que marca la tendencia del humor gráfico actual es la diversidad de estilos que conviven simultáneamente: la caricatura (Sabat), el humor del interior (Fontanarrosa), el humor político (Landrú, Nik), el humor de actualidad (Clemente, Diógenes), y el humor inspirado en las costumbres sociales (Maitena, Gaturro) abordan una amplitud temática notable que enriquece el registro histórico que puede hacerse a través del género; coincidiendo varios de ellos inclusive en un mismo artista (Nik, Sendra, Caloi). La determinación por uno u otro tema está dada por la importancia misma que cada uno posee para los lectores; predominando alguno de ellos en algunas etapas, )cosa que es inevitable, por ejemplo, en época de elecciones.
En Río Cuarto, durante 1986 y 2003 (en dos períodos) apareció la revista de humor Río Revuelto, que fue dirigida por Ham-Jericles en la primera época y por Jericles en la segunda. La revista le dio cabida a la nueva generación de humoristas gráficos, especialmente de Córdoba: Angonoa, Furnier, Mussolini, Magalú y Fale, entre otros.
También en el siglo 21 apareció el suplemento de humor Humor con Voz, de la Voz del Interior, donde publican semanalmente Ham, Angonoa, Furnier, Jericles y Bianfa, y escriben además Fabaz, Jericles y Alvaro de la Vega. Su director es Carlos Ponzano.
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